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La
región de Ribera del Duero, donde se ubican las fincas, se encuentra
a una altitud de aproximadamente de 700 a 800 metros a nivel del
mar. Dicha altitud produce grandes amplitudes térmicas entre el
día y la noche (aproximadamente entre 18ºC a 20ºC de diferencia)
lo que permite producir vinos de excelente color, estructura y
aptos para una crianza en barricas prolongada.
La climatología es continental moderada por cierta influencia
atlántica. La pluviometría es moderada, entre 400 a 600 mm. por
año, principalmente en la primavera y el otoño con alguna precipitación
esporádica en forma de tormenta durante el verano. La insolación
media es de aproximadamente 2.200 horas de sol despejado al año,
lo que permite en general una excelente madurez de la uva.
El rigor del clima, con las antes mencionadas diferencias térmicas
pronunciadas y escasez de lluvias, determina rendimientos de la
uva más bien cortos y calidad alta de la uva vendimiada.
En general, los suelos que se pueden encontrar en los viñedos
de Ribera del Duero son múltiples pero predominando los pedregosos,
calizos, arenosos y arcillosos. La gran mayoría son suelos pobres
en materia orgánica lo que facilita la obtención de uvas de calidad.
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